En diálogo exclusivo con
ZONA SUR, el abogado
Pablo Ibáñez relató: junto al
Dr. Gareca consideramos que pese a que todavía no están los resultados, la medida fue positiva ya que permitió establecer que
Tomi no murió por un paro cardiorespiratorio producido por un traumatismo cervical (que es lo que dice su certificado de defunción), ya que ambos forenses coincidieron en que la columna cervical del niño no estaba dañada. Esperamos los informes de los forenses con ansiedad para ver si se puede determinar cuál fue la verdadera causa de la muerte del menor. Si se ha falsificado el certificado médico, como se comprobó luego de la necropsia, desconfiamos de toda la documentación que ha brindado el
Hospital Esperanza Burgos de Aguirre a la causa sobre todo, de la historia clínica del niño que también podría estar falsificada o adulterada, concluyó.
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