Un rato después,
Alberto Bracamonte (hermano de
Edgardo), habiendo sido testigo de lo que estaba pasando dio aviso a la policía. Inmediatamente efectivos de la
comisaría Nº 50 se hicieron presentes en el lugar del hecho, y por su presencia, el acusado y su gente desistieron de su accionar. Sin embargo, dos horas más tarde, cuando el
Edgardo Bracamonte retornó a su domicilio, y luego de estar 30 minutos allí, se hizo presente
Vázquez en una camioneta junto a otras tres personas. Fue en ese momento que el abogado exclamó:
¿así que volvieron a cerrar el alambrado?, ya van a ver ustedes, dijo mientras se dirigía al vehículo de donde sustrajo un arma tipo revolver y les advirtió:
los voy a cagar matando. En esos momentos los pequeños hijos de
Bracamonte empezaron a llorar, y entonces
Vázquez disimuladamente, le dio el arma a uno de sus acompañantes para que se la pasara por el otro lado del vehículo, guardándola en su cintura. Debido a este hecho la familia
Bracamonte dio nuevamente aviso a la policía, quien al intervenir, motivó que
Vázquez se retirara del lugar.
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