Los policías se internaron en el espacio verde desde donde provenían los lamentos y se llevaron una sorpresa terrible: un sujeto, totalmente descontrolado, tenía bajo su cuerpo a una jovencita pequeña y la sometía salvajemente.¬Alto!, le gritaron, pero el hombre, como un poseso, continuó con su accionar, por lo que fue agarrado por la espalda por los uniformados para poner punto final a la descomunal agresión. Inmediatamente lo esposaron y ayudaron a incorporarse a la jovencita, que sollozaba y lanzaba alaridos de dolor e impotencia.El sujeto, de 26 años, fue identificado como
Ramón Banegas, con domicilio en el mismo pueblo y sin oficio conocido. Alrededor del procedimiento policial comenzó a aglutinarse gente y en algún momento uno de los presentes instó a la ciudadanía a hacer justicia por mano propia, acción que fue impedida a duras penas por los policías, motivo por el cual las gestiones se agilizaron. Luego de que la niña fue revisada y se comprobó el ultraje, el juez de
Instrucción Formal 2, Mario Dilascio, ordenó que
Banegas fuese trasladado inmediatamente a dicha sede judicial. Los padres de la criatura viven, al igual que la víctima, en
Apolinario Saravia y fueron informados de lo sucedido por personal de la comisaría 51, aunque se vieron imposibilitados de trasladarse a
Las Lajitas porque carecían de dinero para pagarse el pasaje. La nena había llegado a la localidad a visitar a su abuela sin embargo, no alcanzó a llegar hasta el domicilio de esta, situado a dos cuadras de donde fue violada.El comisario lajiteño,
Elías Cuéllar, con muy buen criterio, dispuso que en un móvil de su dependencia llevaran a los padres de la niña a
Apolinario Saravia, distante a 50 kilómetros, y formalizaran la denuncia. Fuente: El Tribuno
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