Munir nació en la capital salteña, el 24 de febrero de 1.938 y llegó a
Joaquín V. González en 1.968, desempeñándose en diferentes áreas de la medicina hasta el año en que falleció: 2.008. Fue hijo de don
Adib Dantur. Este árabe (de altos principios religiosos) había nacido en
Hama una localidad cercana a
Damasco (
Siria). Su madre
Juana Francisca María Alberto, era también descendientes de árabes.
Adib y María tuvieron 9 hijos de los cuales dos murieron al nacer. De los otros:
Margarita fue la mayor, después
Munir, Bernardo, Norma y Ernesto (quien actualmente se desempeña como odontólogo en
Joaquín V. González). Finalmente, sus hermanos menores:
María del Carmen y Héctor.
Gajes del oficioApenas se radico en
Joaquín V. González empezó a trabajar en el hospital zonal. Poco tiempo después fue forense como
Médico Auxiliar de la Policía Local. Trabajo en
Salta Forestal y en la
Cruz Roja. Fue médico auditor de
ISSARA, y en este rol, participó de las convenciones en
Vaquerías (
Córdoba) y en
Paso de la Patria (
Corrientes). Reemplazo en la
Dirección del Hospital al
Dr. Oscar H. Costas en el año 1.972, y estuvo en el cargo hasta 1.983. Fue el médico que más años corridos ostentó la gerencia del hospital zonal.Con posterioridad realizó las gestiones correspondientes para que el nosocomio de
Joaquín v. González, lleve el nombre que posee actualmente:
Dr. Oscar H. Costas. Antes de su desaparición física y ya jubilado, se desempeñaba como médico de
SIMELA y en el
Hogar de Ancianos Manuel Navarro Selva.
Viejo, mi más querido amigoCompartimos muchas situaciones juntos, quizás por eso nos hicimos tan amigos. Yo solo puedo expresarte agradecimiento, y decirte, que a pesar de tu desaparición física, te encuentro siempre en las cosas sencillas que me enseñaste a querer. Solo Dios sabe lo que te he querido desde muy pequeño cuando decidí quedarme a tu lado, hasta el día de tu muerte que estando solos (en la silenciosa mañana de ese lunes final), te entregue las últimas caricias. Te fuiste, y aunque sé que son las reglas de la vida, jamás podré llenar el vacío que dejaste en mi corazón. Fuiste mi orgullo y ejemplo y como la vida es corta, estoy seguro de que en algún momento nos reencontraremos.
Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.